El Festival de Cine Africano de Tarifa, un importante puente cultural

Por AMP. Redacción TRM / junio 2016

Cartel del FCAT 2016
Cartel del FCAT 2016

Desde hace algunos años nuestras producciones han estado presentes en el Festival de Cine Africano de Tarifa (FCAT), evento que lleva a cabo una importante labor. En este año hemos sabido que el festival, después de su estancia en la ciudad de Córdoba, vuelve a Tarifa, la sede inicial del certamen, motivo de gran alegría para participantes y organizadores.

Como amantes del cine africano, también compartimos esta alegría y nos damos a la tarea de poner el foco en el evento para conocer el estado de salud del mismo, por este motivo hablamos con Mane Cisneros la directora del FCAT.

¿Qué ha significado para el FCAT volver a Tarifa?

MC.: El regreso del FCAT a Tarifa ha significado el regreso “a casa”, al lugar que se eligió para que acogiese este evento por la fuerza simbólica de su emplazamiento geográfico. Hablar de África desde Europa pero frente a África, tender un puente de cine entre los dos continentes, es algo que sólo podía suceder desde Tarifa y ahora también desde Tánger.

¿Por qué el FCAT es un evento necesario para el cine africano?

​MC.: Diría que es necesario en España porque es la única pantalla que existe en nuestro país que ha decidido hacer foco en los cines del continente africano. Sin el FCAT desaparecería seguramente de todas las pantallas españolas el cine africano. No olvidemos que el FCAT realiza una labor de difusión que va más allá del propio festival y que consigue que en al menos 70 ocasiones al año, alguna película africana se proyecte en circuitos culturales, filmotecas, muestras y ciclos especializados.

Puede sonar fuerte pero es la verdad, sin el FCAT desaparecería el cine de África de las pantallas de nuestro país. Desgraciadamente, los títulos africanos que se estrenan en salas comerciales siguen cayendo a cuentagotas.​

¿Cómo el Festival contribuye a la cultura cinematográfica española?

​MC.: Conocer las cinematografías de todo el planeta es seguramente un valor añadido para el panorama cultural y cinematográfico español​. Es riqueza bruta, la posibilidad de beber de fuentes de inspiración diferentes, de conocer otros ritmos y maneras de contar y rodar.

¿Cómo calificarías el poder de convocatoria del Festival en África, por qué?

​MC.: Recibimos una media de entre 350 y 500 películas al año para selección. El FCAT es conocido y respetado en África, a pesar del retroceso que ha significado el drástico recorte presupuestario con el que nos movemos y que limita enormemente el impacto. Por ejemplo, el hecho de que la dotación global de todos los premios del FCAT no supere los 4500€ es algo que perjudica seriamente al evento ya que muchos distribuidores no quieren presentar sus películas en un festival que consideran tan pobre (o empobrecido?)​

Necesidades del FCAT para poder crecer y tener una mayor proyección.

​MC.: Esta claro, tenemos todo el know how, solo necesitaríamos recuperarnos presupuestariamente. Estamos trabajando en condiciones de precariedad absoluta que afectan mucho al equipo, a los cineastas y a los colaboradores. ​

¿Acontecimientos más destacados de FCAT 2016?

​MC.: El regreso al Estrecho de Gibraltar y el desarrollo del festival en dos ciudades, Tanger y Tarifa, dos países Marruecos y España y dos continentes, África y Europa.​

Balance desde la dirección del FCAT 2016. (Participación del público, palmarés, objetivos cumplidos)

​MC.: Se hará público el próximo miércoles 22 de junio.​

¿Por dónde pasa el futuro del Festival a largo plazo?

​MC.: El FCAT desearía cumplir el viejo sueño de convertirse también en una pantalla para las realizaciones de la afrodescendencia de habla hispana. El objetivo sería dar a conocer esta mal llamada minoría. De ella se sabe poco y mal. El cine puede ser una herramienta extraordinaria para abrir la puerta del conocimiento sobre las realidades de la afrodescendencia hispanohablante en España y latinoamérica.​

Mensaje a la sociedad española, desconocedora del cine africano.

​MC.: Perder el miedo hacia lo desconocido. El cine africano se descarta por principio,  por ignorancia. Démosle una oportunidad. Evidentemente como en cualquier otra cinematografía, en África se hace buen y mal cine. Pero no lo descartemos por el simple hecho de ser africano.

Esperamos que este certamen, a corto, o mediano plazo, consiga tener una dotación acorde con sus necesidades, ya que es fundamental para el crecimiento del cine africano, no solo por África, sino también por su diáspora y por la afrodescendencia en general, el FCAT es un importante escaparate del talento de los creadores africanos y sobre todo una buena muestra de las realidades de una cultura que merece todo nuestro apoyo.

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